La Tercera Reforma – Número 5 (Diciembre 2019)

Editorial

sobre Francisco Onetti.
texto de Sebastián Pratesi

Francisco fue un talentoso joven madrynense. Al igual que su padre Luis y su hermano mayor Gabriel, Francisco comenzó a amar la música a una temprana edad, y durante la adolescencia deleitó al público con Infábula, grupo en el que cantaba y tocaba guitarra, bajo, sintetizadores y percusión. 

La voz e instrumentos de Francisco pueden escucharse en Fábula sin Moraleja, el álbum que junto a sus compañeros de grupo publicó en septiembre de 2018. Son 44 minutos que muestran que la mezcla entre lo arrollador y lo sensible no solamente se puede hacer, sino que además (en las manos correctas) genera momentos muy estimulantes – y vaya si los hay: la coda de “Resumir, alargar, resumir, alargar” en la canción que abre, el surf-rock de “Gravedad”, la guitarra y batería justo antes de los primeros dos estribillos de “El Último Día” (y, para el caso, los estribillos), los delicados arpegios y las armonías vocales a lo largo de “El Último Día 2”…

Durante su última noche, Francisco nos dio el gusto de disfrutar de su guitarra en un concierto de Flaüta y Los Hologramas. El sonido a la vez dulce y visceral de Francisco ensalzó la decena de canciones que tocó el grupo, cada una más ajustada que la anterior. Cuando Francisco, Flaüta y compañía terminaron, quienes estábamos en la sala quedamos delirando. Fueron el cuarto y último grupo de la velada, pero su participación fue por lejos la que más aplausos recibió. Francisco también disfrutó el show, o al menos esa impresión daba al verlo hacer headbanging mientras rasgueaba.

Ese sábado, poco antes del concierto, tuve el placer de conversar algunos minutos con Francisco. Hablamos sobre el grupo de su hermano Gabriel, y me comentó sus ganas de comenzar a estudiar en nuestra universidad la carrera de Informática a partir del próximo otoño.

La admiración y el amor que Francisco tenía por su hermano Gabriel era recíproca. Cuando con Gabriel éramos adolescentes, compartimos algunas tardes en su habitación. Por entonces, Francisco era un simpático muchacho de 3 años, y Gabriel adoraba jugar con él toda vez que el tipo se acercaba. 

Estoy convencido de que la ausencia de Francisco en el aula hará muy difícil el próximo ciclo lectivo, tanto para su padre Luis como para quienes integramos con él algunas de las cátedras. También creo que Francisco habría sido un encanto de alumno y un gran licenciado.

A algunas personas, vaya uno a saber por qué, la música nos tranquiliza ante la abrumante noción de la finitud de la vida. No podremos escuchar a Francisco en directo, pero tenemos sus canciones, como la hermosa “Caminos”. Además de Fábula sin Moraleja, encontramos a Francisco en Lo Último de Todo – una genial grabación de la presentación del álbum de estudio de Infábula en el Teatro del Muelle en enero último.

Junto a los miembros del comité editorial de La Tercera Reforma acompañamos en el dolor a la familia, la novia y los amigos de Francisco, a quien dedicamos la revista.

Sebastián Pratesi

 Lunes 9 de diciembre de 2019

Ilustración por y cortesía de Camila Bustos.

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