La costura es lo primero en un mundo que se hace pedazos

entrevista a Las Curanderas, por Sebastián Pratesi
fotos Gastón Reijtman

La música es curiosa. Más bien, lo que nos pasa con la música es curioso. A algunos, el metal progresivo (por decir algo) nos satisface cierto tipo de comezón abstracta, y nos da ganas de romper todo. Otras músicas, por el contrario, nos abrigan: nos dan calor cuando estamos enojados o deprimidos. Así sucede con Las Curanderas.

Las Curanderas es un trío formado por tres talentosas y encantadoras jóvenes músicas de Puerto Madryn: Ivana Monzón y Dana Comba (que cantan y tocan la guitarra y el cajón) y Sol Latini (que toca el cello, guitarra y cajón). La inspiración detrás del nombre del grupo se encuentra en el título de una canción de la cantautora mexicana Laura Murcia (de su EP Cassette de 2017); según Ivana, “el nombre ‘Las Curanderas’ surgió por esa canción, y nos gustó por el significado que tiene para nosotras la música”. (El título de esta nota es una línea de la misma canción.)

La música del grupo consiste en deliciosas composiciones originales (como “Florecer”) y versiones de un amplio espectro de cantautores que incluye a Luis Alberto Spinetta y Loli Molina. Lo que ofrecen las chicas tiene algo que ver con el pop acústico y el folklore latinoamericano que en el último lustro ha experimentado un renovado interés de la mano de artistas como el argentino Lisandro Aristimuño, la chilena Mon Laferte, y los dos volúmenes de Musas de la mexicana Natalia Lafourcade junto al dúo de guitarristas Los Macorinos. 

En lo que va de 2019, Las Curanderas se ha presentado una docena de veces – la mayoría en Madryn, aunque también ha habido excursiones por otras localidades de alrededor (como Trelew y Playa Unión). Sus presentaciones se enmarcan en una variedad de contextos: presentaciones propias, varios eventos solidarios y algunos festivales feministas.

De todos modos, incluso cuando no están componiendo, ensayando o deleitando al público, las tres cultivan su pasión por la música: Dana y Sol estudian el profesorado en el ISFDA Nº805 ‘Maestro Clydwyn Ap Aeron Jones’, e Ivana hace lo propio en la Escuela de Arte Nº759 ‘Florencio Molina Campos’ de Trelew. Además, Ivana y Dana trabajan dando clases de música en Nivel Inicial, en varios jardines.

Por cierto, que ya tienen su experiencia: Ivana tocó por un tiempo con Forella y el reconocido guitarrista local Rolo Diorio, mientras que Dana ha sido la cantante del grupo de rock y funk Betularia (que a fines de 2018 publicó su primer disco). Por su parte, Sol trabaja desde hace algunos años con la Orquesta Infanto Juvenil de la ciudad y frecuentemente aporta su don en las presentaciones en vivo de otros artistas (recientemente Lautaro Ríos). 

A continuación, una serie de preguntas y respuestas con las tres músicas mantenida en noviembre.

Sol tocando en CE.RE.LA.DI. en diciembre.

La primera vez que las escuché en vivo, me hicieron acordar a esa maravilla que es “Ojos” de Silvina Moreno. ¿De dónde salen tantos arpegios? ¿Qué guitarristas escuchan o crecieron escuchando?

Iva: Desde muy chica siempre quise tocar la guitarra, y por circunstancias de la vida se dio a partir de mis 22 años. A mí particularmente me gusta mucho todo lo que son arpegios/arreglos de guitarra, y escuchar música en la que suenen mucho las guitarras. Me paso tiempo viendo videos, practicando arpegios, y también estudio partituras en la Escuela de Bellas Artes. Guitarristas que escucho: Spinetta, Aristimuño, Cerati, Loli Molina, Silvio Rodríguez, Jonny Greenwood [del grupo inglés Radiohead], Eric Clapton entre otros.

Dana: Guitarristas escuchaba mucho a nivel de música en sí. John Mayer… Eric Clapton, porque me gusta mucho el rock internacional… Paco de Lucía… Pero bueno: de ahí a que mí me salga hacer los arpegios, ¡imposible! Porque la guitarra no es mi instrumento, creo.

¿Cómo se conocieron y empezaron a tocar juntas?

Iva: Nos conocimos primero en un ‘Aquelarre’ [festival local de mujeres artistas], y luego compartimos ensayos para un proyecto llamado Forella, donde hacíamos algunos coros en canciones de Bruno Figueroa y tocábamos algunos instrumentos.

¿Cómo llega Sol al grupo o el grupo a Sol?

Dana: Sol llegó al grupo como un hada madrina [risas]. La invitamos a tocar, y después le propusimos que se integre.

Iva: Sol también era parte del proyecto Forella. Nos conocimos ahí, y luego decidimos invitarla a una de nuestras fechas, donde nos acompañó en el cello en varias canciones, y luego le propusimos que se sume.

Sol: Con Dana nos conocíamos porque somos compañeras en el profesorado de música. Después, en el último verano, trabajamos juntas en un proyecto de un amigo en común, y ahí conocí a Ivana. Yo me sumé mucho después de la conformación del dúo, pero ya nos conocíamos y habíamos compartido música antes. Me sumé por una fecha en especial, pero después las chicas me invitaron a ser parte definitiva del grupo.

¿Cómo creen que cambia la presencia de cello en sus canciones?

Sol: Para mí, el cello le agrega la parte grave más que nada. El bajo aporta mucho a los arreglos de guitarra. En menor medida, llena los espacios de interludios instrumentales con alguna melodía pequeña.

Dana: Yo creo que le da más cuerpo. Llena esos lugares, esas armonías que quizás no llegamos a cubrir con las guitarras, o con una sola guitarra y el cajón. Le da como un toque misterioso, para mí; y también dulce, al mismo tiempo.

Iva: Creo que le da una ambientación muy linda en la parte acústica, y era algo que le hacía falta sumar a Las Curanderas.

¿Qué recuerdan de su debut en ‘Aquelarre’ [durante la sexta edición del festival, el 27 de enero de 2019 en la Usina Cultural de la Fundación Ceferino Namuncurá]?

Iva: Muchos nervios.

Dana: Solo recuerdo que teníamos bastantes nervios, pero que salió super bien para lo que pensamos que iba a salir [risas]. Estuvo re zarpado, porque empezar en la Namuncurá es como ‘¡wow!’, porque es un escenario super lindo, con un sonido re profesional, y fue muy loco. Y, además, en el contexto del festival en el que estábamos, que para mí es muy importante: como organizadora y como artista.

¿En qué se inspiran cuando componen?

Iva: La verdad, no tengo una inspiración definida; depende el día, las ganas, el ánimo, y cómo las cosas van fluyendo. La mayoría de las veces, en mi caso, primero surge una melodía a la que después se va sumando la letra.

Dana: Y, la verdad que lo que hemos hecho es medio lo que sale de adentro en un momento, y lo que compartimos con la otra. Aunque todavía no hemos compuesto muchas cosas juntas, creo que así es: como muy intuitivo. Nos sale de adentro y lo compartimos.

¿Qué surge antes? ¿La música, o la letra?

Iva: En mi caso, siempre la música. Me gusta mucho jugar con la guitarra.

Dana: En mi caso, puede ocurrir cualquiera de las dos cosas. Por lo general, no escribo canciones, sino que escribo cosas que me suceden, cosas que siento en algún momento y tengo ganas de plasmarlas de alguna forma. Y después, de repente, algún día se me ocurre algo: algún arpegio, alguna cosa, algunos acordes, alguna secuencia. Y, de repente, le agrego una melodía, y veo si le queda bien eso que escribí. Así es cómo sucede.

En el concierto que dieron a fines de junio [como parte del festival “Pinta ser solidario” en la Usina Cultural], creo recordar que comentaron sobre una canción que su letra trataba sobre la hermana de Iva. ¿Cómo resulta el proceso de composición sobre temas o situaciones personales?

Iva: La verdad que no fue fácil poner en letra y melodía una situación tan personal cargada de emociones. De hecho, me costó terminarla, y fue en un ensayo con Dana que, charlando sobre la letra y los acordes, se terminó, y después de varios ensayos también se me ocurrió recitar algo relacionado al tema.

Dana: Yo creo que siempre escribo sobre temas y situaciones personales, porque todo lo que comparto es personal cuando estoy haciendo música.

¿Tienen alguna canción favorita entre las propias? ¿Cuál y por qué?

Iva: No. Soy muy crítica con lo que hago. No podría decir que tengo una canción propia favorita; siempre busco mejorar.

Dana: La verdad que no sé si favorita. Tenemos una sola que quizás es algo más compartida, que creo que debe ser nuestra favorita [risas], porque es la que estamos empezando a hacer. Pero no sé si tengo canciones favoritas; capaz que hay canciones que me gusta tocar más que otras. Por lo general, me gusta todo lo que llegamos a hacer, y por eso lo hacemos.

Y de las versiones de otros artistas, ¿alguna en particular que disfruten tocar en vivo? ¿Cuál y por qué?

Iva: En mi caso, “Te Guardo” [de la joven cantautora mexicana Silvana Estrada]. Me gusta cómo suenan los arreglos de guitarra y las voces. Y la letra de la canción.

Sol: A mí me gusta mucho tocar “La Última Prosa” de Lisandro Aristimuño. Por gusto personal, ya me había acercado a esa canción, y el arreglo de las chicas me parecía muy lindo. Cuando me dijeron de arreglar una parte para cello, ¡me encantó la idea!

Dana: La canción que amo es “Aire” [del grupo bonaerense Churupaca], porque fue la primera, y nos costó un montón, y tiene una letra que me parece que transmite un montón, y que también me tocó en un momento de mi vida en que la letra cayó justo con eso.

Han tocado en bares, restaurantes, teatros, al aire libre, en un spa, en Colmena… ¿Qué aporta cada tipo de lugar a las presentaciones en vivo? ¿Cómo son los públicos en cada lugar?

Sol: Los lugares como Colmena le dan un toque distinto a la música que interpretamos. El silencio, la oscuridad, los juegos de luces, generan un clima íntimo en el que la música se aprecia completa: con el sentido de las letras y los arreglos instrumentales/vocales. Distinto de los bares o restaurantes, porque ahí el ruido interfiere un poco y la percepción es distinta.

Dana: Depende. En Colmena, fue algo súper íntimo, por lo cual también estábamos mucho más nerviosas que en otros momentos. En el spa eran muy poquitas personas, pero nos transmitieron un amor tremendo, y fue muy lindo. Yo creo que en los bares o los restaurantes no nos dan tanta bola; obviamente que sí prestan atención, pero la verdad que no es lo mismo. A mí, por lo general, me gustan más los momentos más íntimos, pero bueno: además de amor es trabajo, y está bueno también llevar lo que hacemos a distintos lugares. Está buena la recepción que tenemos de la gente, y seguimos trabajando con cada cosa que nos pueda llegar a aportar.

En septiembre tuvieron una mala experiencia en un festival en Playa Unión junto a otras bandas y artistas. ¿Qué consejos o tips les dan a otras chicas más jóvenes que ustedes que quieren empezar a mostrar su música?

Iva: En cuanto a la mala experiencia que pasamos en Rawson, lo único que le podemos aconsejar a otras chicas que están empezando y son jóvenes es siempre observar el lugar adonde van a tocar, el ambiente. La clase de personas que manejan esos lugares. Y que, si ven situaciones extrañas como las que vivimos, que lo mejor es retirarse y obviamente también difundirlo, como fue en nuestro caso, para que sea de público conocimiento y otras personas no pasen por la misma mala experiencia.

¿Qué es la música para ustedes? ¿Cómo ha cambiado con el tiempo su relación con ella?

Dana y Sol: La música es un lenguaje muy especial donde podemos conectar desde otro lugar con las personas y compartir bellos momentos.

Iva: Para mí, la música es lo que me libera y en lo que encuentro mayor disfrute. Desde chiquita, siempre escuchaba mucha música, y me pasaba las tardes en la habitación escuchando discos y cassettes, la radio. Con el tiempo decidí que quería dedicarme a estudiar música, aprender más – sobre todo guitarra y cantar. Dedicarme a eso: aprender y enseñar. Y empecé a estudiar el profesorado y fueron surgiendo distintas amistades que comparten ese mismo sentir; ensayos y demás. Y así fue como nos fuimos encontrando.

¿Están componiendo nuevo material entre las tres? ¿A qué suena?

Dana: ¿A qué suena? No sé a qué suena [risas]. Qué pregunta rara. Suena mucho a Las Curanderas, creo yo, que es música super tranqui en algún sentido. A mí me atrapa un poco: podría decir ‘atrapante’, ponele.

¿Están grabando o considerando hacerlo?

Iva: No estamos grabando, pero sí tenemos ganas de componer y hacer algo a futuro. Estamos empezando por componer algo juntas.

Dana: No estamos grabando, lo que no quita que podamos hacerlo en algún momento. Estaría bueno. Capaz que estaría bueno con cosas más propias, una vez que empecemos a componer más. Pero no quita que podamos hacer algún cover y subirlo; está buena la experiencia como grupo.

¿Qué planes o proyectos tienen para el verano y 2020?

Dana: La verdad que no tenemos nada planeado. Por lo pronto, es seguir y meterle a las composiciones propias, a las canciones que sacaremos próximamente. También covers, porque creo que es lo que más podemos hacer; es lo que más está a nuestro alcance hacer: covers versionados por nosotras. Y seguramente sí: tocar en el verano 2020. Veremos. Está bueno también vivir bastante en el presente; más con todas las cosas que están pasando a nivel provincial, de país, y Latinoamérica. No pensamos tanto en el futuro, sino que está bueno vivir un poco en el presente, y ver qué pasa sobre la marcha. Seguir es lo que tenemos ganas, y después veremos qué sucede. Siempre suceden cosas lindas, así que las esperamos.

Podés encontrar a Las Curanderas en Facebook e Instagram.

Ivana y Dana tocando en la Usina Cultural de la Fundación Ceferino Namuncurá en junio.

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